Los que llegan y los que llevan años esperando: el cuello de botella en la frontera sur

CIUDAD JUÁREZ/MÉXICO-En el albergue que administra Juan Fierro en Ciudad Juárez, México, a menos de 10 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, cientos de personas esperan. Unos acaban de llegar, otros llevan varios meses y algunos casi dos años. Todos con una esperanza en mente: pasar al otro lado.

El cambio de gobierno de Estados Unidos, con la llegada al poder del demócrata Joe Biden, resucitó las ilusiones de muchos que habían ya solicitado asilo o aspiraban hacerlo en la frontera sur del país.

“Ellos estaban muy a la expectativa del cambio del presidente (…) y cuando se dieron cuenta que Biden ganó, se entusiasmaron mucho. Hubo gozo en ellos”, dijo a la Voz de América el director del refugio El Buen Samaritano.

No obstante el optimismo, a cien días de la llegada del mandatario Joe Biden a la Casa Blanca, para muchas de las personas que esperan del lado mexicano, no ha habido un cambio radical.

Desde mediados de febrero, la administración demócrata permitió la entrada paulatina de las personas inscritas en el programa de Protección para Migrantes(MPP, por sus siglas en inglés)—instaurado bajo el gobierno del expresidente Donald Trump— que prohibía a los solicitantes de asilo esperar dentro de Estados Unidos a que su caso fuera resuelto.

Sin embargo, el presidente Biden ha mantenido en pie el llamado Título 42, una orden de emergencia que permite al gobierno rechazar la entrada de la mayor parte de las personas que llegan a la frontera debido a la pandemia.  En febrero, al 60% de las más de 100.000 personas que entraron en contacto con la agencia que controla la frontera les fue negado el ingreso al país, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés).

Migrantes expulsados por Estados Unidos en 2020 y 2021 (MAM)
Migrantes expulsados por Estados Unidos en 2020 y 2021. Fuente: American Immigration Council con datos de CBP.

 

La única diferencia a la hora de implementar el Título 42 con respecto a la administración Trump, es que ahora se permite la entrada de menores no acompañados y de un pequeño porcentaje de familias, haciendo énfasis en que tendrán como prioridad la reunificación.

El Título 42

Eda Cristelia Meléndez, una abuela de 70 años, salió Honduras en el 2019 con su nieta Catia, quien celebró su tercer cumpleaños en México. En el arduo camino, ella llevó a la niña sobre sus hombros y al llegar a la frontera con Estados Unidos se entregó a las autoridades. Estuvo detenida por 14 días y, en ese entonces, la devolvieron a México bajo el Título 42.

Eda Cristelia le contó a #másalládelmuro que le tocó salir de su país a la fuerza: uno de sus hijos —quien ahora está en Estados Undios—  fue atacado con un arma de fuego por pandilleros y amenazado de muerte y el otro está desaparecido. Su otra hija, la madre de la niña, vive en Chicago.

“Si yo supiera que en Honduras hay otro modo de vivir, yo no hubiera salido de mi país (…) a venirme a arriesgar a mi niña a cualquier situación del camino”, contó la centroamericana a la VOA.

La abuela añora reunirse con sus hijos, pero ahora, después de esperar casi un año y ante la situación en la frontera, le confesó a la periodista Celia Mendoza que ha pensado enviar a su nieta sola para que cruce la frontera y aún se enfrenta a la disyuntiva. “Si separa la niña de mi ya no se va a sentir bien (…) hay que pensarlo bien (porque) ni voy a estar bien yo, ni la niña”, recalcó.

La hondureña y su nieta son parte de los miles de aspirantes a solicitud de asilo y migrantes que han sido devueltos desde que el gobierno Trump implementó el Título 42 en marzo del 2020.

Promedio de niños bajo custodia de la Patrulla Fronteriza (MAM)

«Ahorita estamos haciendo las mismas cosas que hizo Trump, las seguimos haciendo con Biden”, dijo a la VOA Taylor Levy, abogada de inmigración basada en El Paso, Texas, al referirse a la vigencia del «Título 42».

Levy expresó la frustración que sienten los juristas frente al panorama actual en la frontera debido a que “casi no hay ninguna manera de apoyar a esa población (…) que quiere tener su derecho de pedir asilo”.

“El cambio ha sido bueno, pero necesitamos un cambio más rápido”, dijo Levy. “Es algo que la administración Biden tiene que hacer para cumplir sus promesas de tener un sistema con justiciar y dignidad”, agregó.

El gobierno Biden ha insistido en enviar el mensaje de que la frontera no está abierta, en su intento por disuadir a las personas que quieren emigrar o pedir asilo por tierra en Estados Unidos. «Que no lo hagan por ahora”, han explicado funcionarios de la Casa Blanca en insistieron en el mensaje a finales de marzo.

El Título 42 está vigente “para asegurar que personas que no son parte del programa MPP, sean expulsadas del país, mientras nosotros invertimos en fortalecer la capacidad en la frontera de absorber inmigrantes de una forma digna (…) y legal, como debe ser”, dijo el asesor especial del presidente, Juan González, a la VOA. 

Los demócratas han presentado en el Congreso un proyecto de ley de reforma migratoria, sin embargo su futuro aún es incierto, ya que para pasar en el Senado, la iniciativa debe contar con apoyo republicano. El gobierno Biden también ha habilitado programas para facilitar que las personas pidan asilo en sus países de origen, según han dicho varios funcionarios de alto rango.

Contraste con los beneficiarios del MPP

Poco a poco, los miles de solicitantes de asilo que están inscritos en el MPP han comenzado a entrar a Estados Unidos para esperar dentro del país a que se resuelva su caso de asilo. Más de 70.000 personas fueron devueltas a México durante el período en el que estuvo vigente bajo el gobierno Trump y alrededor de unas 26.000 tenían casos activos para febrero de este año, según la Casa Blanca.

Mikel Aties Rivioux, de 42 años, es uno de ellos. Salió de Cuba el 2016 hacia Guyana y desde ahí comenzó una larga y escabrosa travesía hacia Estados Unidos por tierra, atravesando dos veces el temido Tapón del Darién y Centroamérica hasta llegar al México.  Desde Ciudad Juárez, buscó asilo político en Estados Unidos en 2019, justo cuando Trump instituyó el programa MPP.

Rivioux vivió por dos años en el refugio El Buen Samaritano y recuerda que el día de las elecciones estadounidenses, celebró junto a los demás migrantes el triunfo de Biden. “Ha sido una gran bendición”, dijo el cubano a la VOA. A principios de marzo, Rivioux logró cumplir su sueño de pisar suelo estadounidense.

La abogada Levy, quien apoya a migrantes como Rivioux a navegar el sistema legal en EE. UU. dijo que la entrada de estas personas al país les da por fin acceso a un “proceso con dignidad y justicia (….) para pedir un asilo de manera verdadera”.

El proceso de admisión de los beneficiarios del MPP se ha desarrollado en medio de condiciones aún más restrictivas por la pandemia del COVID-19.  Las autoridades mantienen en pie protocolos de sanidad que fueron acordados previamente con los organismos humanitarios con quienes han trabajado por años en la atención de migrantes y solicitantes de refugio, entre ellos, agencias de la ONU como ACNUR, la OIM y UNICEF.

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