Casi 13.000 estructuras han sido completamente destruidas en varios puntos de Los Ángeles. Viviendas, comercios, hoteles y bancos han quedado reducidos a cenizas. Palisades, una de las comunidades más afectadas, está desierta: solo se escuchan las voces de los bomberos y el ruido de las máquinas que retiran los escombros. Alex Segura, periodista de la Voz de América, desde Los Ángeles, California.


